 La actual iglesia de San Pablo, se encuentra dentro de los edificios mudéjares aragoneses, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Lo más representativo de esta iglesia, es su torre mudéjar. En la actualidad, la torre se integra en el conjunto del edificio, aunque originalmente se situaba a los pies del templo. Es decir, el templo que hoy vemos, es fruto de diversas fases de construcción y reformas, de las cuales las más importantes, se realizaron en los inicios del siglo XV, cuando la iglesia pasó de tener una nave a tres. En los siglos siguientes, hasta el XVIII, se abrieron varias capillas en el lado derecho, cabecera y pies del templo. En el exterior, y pese a no ser la entrada principal, la portada que da a la calle de San Blas,de estilo gótico, tiene un gran valor artístico, la cual corresponde a la ampliación del siglo XV. Esta portada, posee un variado e interesante repertorio escultórico, con imágenes de San Pedro y San Pablo, en las jambas, y de Cristo sentado entre la Virgen, San Juan y San Blas en el tímpano. Pero el gran tesoro de la iglesia de San Pablo, es su retablo mayor, obra encargada en 1515 a Damián Forment. Está tallado en madera dorada y policromada. El titular del retablo, San Pablo, se encuentra en la hornacina de la calle central, y sobre éste se colocó el sagrario, ubicación típica de los retablos aragoneses. © Prames
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