A 90 kilómetros de Zaragoza, acercarse a la villa de Sádaba, supone una visita a uno de los más importantes conjuntos arquitectónicos de toda la provincia zaragozana. Su magnífico castillo, se encuentra próximo al centro urbano, alzándose sobre un montículo. La villa estuvo al principio a los pies del castillo, pero en el siglo XV se trasladó al otro lado del río. Erigido en el siglo XIII sobre dicha colina, es de estilo bajomedieval, con decoraciones claramente cistercienses. Tiene planta cuadrangular y una superficie de más de 1.000 metros cuadrados, y su recinto amurallado, bastante elevado, presenta torres de planta rectangular, cuatro en los ángulos y otras dos en el acceso en recodo al patio interior. A lo largo de los lados norte y oeste se adosan dos grandes salas de dos plantas, y en el ángulo suroriental la capilla. Un estrecho camino de ronda atraviesa y une las siete torres existentes. Este camino o adarve aparece reforzado por arcos perpiaños y crucería de arcos diagonales de medio punto, que dan entrada a una especie de zaguán descubierto por el que se accede al patio de armas. En su centro está el aljibe, de gran capacidad. Tanto por el material utilizado, piedra sillar labrada y aparejada, como por la regularidad de la planta y sus proporciones, constituye un magnífico ejemplar de la arquitectura militar del Medievo. Con este castillo, se abandona la tipología románica de recinto fortificado y se acepta la nueva tipología mediterránea, de carácter residencial. Se introducen así en Aragón nuevas formas artísticas y arquitectónicas, coetáneas a la expansión cisterciense. Más información: Ayuntamiento de Sádaba (pedir llave del castillo). Teléf.: 976 67 50 55 © Prames
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