
La fábrica de chocolates que Joaquín Orús fundó en Zaragoza fue una de las primeras chocolateras que trabajaron en esta ciudad industrial de principios del siglo XX. Nacido en la localidad oscense de Torralba, emigró a Zaragoza en 1882 y su espíritu emprendedor le llevó en 1889 junto a Eusebio Andrés a abrir su propia tienda de coloniales, ultramarinos y chocolates elaborados a brazo. Se independizó definitivamente en 1898 abriendo su fábrica de chocolates en la calle Escuelas Pías, nº 19 y Boggiero, nº 2. Poco después, levantó una nueva fábrica en el barrio de La Romareda, entre las estaciones del mediodía y la de Cariñena, movida por electricidad que contaba con todos los adelantos en maquinaria para la elaboración industrial de chocolate, como tostadoras, trituradoras, afinadoras, mezcladoras, y otras máquinas menores para operaciones complementarias. Un edificio de dos plantas, con dependencias auxiliares como almacenes, taller de empaquetado y bodegas para enfriar el chocolate. La elaboración del chocolate, comenzaba con el tostado del cacao, que pasaba posteriormente a la trituradora y limpiadora. En el proceso de fabricación se realizaban también las mezclas, con avellanas, almendras, harina de arroz y azúcar. Después, la mezcla o el cacao puro pasaba a la máquina afinadora formándose una pasta, la cual, tras permanecer a una temperatura constante en una depósito de zinc, iba de nuevo a otra afinadora donde se fundía con azúcar. Sólo restaba pesarlo, marcarlo en porciones, enfriarlo y proceder al empapelado y embalado. La maquinaria enumerada la fue adquiriendo lentamente, conforme el negocio iba creciendo. Máquinas construidas en Alemania, Francia y Bélgica, que permitían una producción de 3.000 libras diarias de chocolate en 1907, que llegará a las 10.000 en 1910. El crecimiento comercial de la Casa Orús siguió y la vieja fábrica quedó obsoleta. Así en 1913 Joaquín Orús encarga al arquitecto zaragozano Julio Bravo el diseño de una nueva al gusto de los tiempos modernos. Julio Bravo levantó el nuevo edificio al lado de la antigua fábrica, con fachada a la vía del tren, cuya inauguración tuvo lugar el 11 de octubre de 1914. Compuesto por tres pisos más dos torreones, ocupaba una extensión de 239 metros cuadrados. El material elegido fue el ladrillo, en combinación con la cerámica y las tejas vidriadas. Destacan sus amplios ventanales de medio punto, la rejería y los detalles decorativos que salpicaban toda la fachada. El negocio del señor Orús siguió prosperando y muestras de ello fue la adquisición de la nueva maquinaria en 1917 y 1918, así como la apertura de una nueva fábrica en Valencia en 1919. En 1921 constituyó una nueva sociedad denominada "Chocolates Orús S.A." Parece ser que las claves de su éxito comercial fueron la calidad en las materias primas y la publicidad. Calidad que le llevó a obtener reconocimientos y premiso en las exposiciones internacionales de París, Londres y Hispano-Francesa celebrada en Zaragoza. 
Publicidad que le dio gran popularidad, a través de carteles de fiestas anunciadores, series de cromos para niños, y sobre todo la obtenida con el nuevo edificio, representativo de la identidad de la marca, con una fachada que cumplía plenamente la función de reclamo publicitario. Otro aspecto importante para comprender el triunfo de Joaquín Orús, fue la buena relación que mantuvo con sus obreros, pues esta casa comercial tan apenas se vio afectada por las abundantes huelgas que se produjeron a lo largo de las décadas de 1910, 1920 y 1930. El personal de la casa tenía una jornada laboral de 8 horas para los operarios. Las operarias, que fundamentalmente se dedicaban a tareas de empaquetado y embalaje, trabajaban algunas menos. Todos tenían descanso dominical y cuando había una fiesta entre semana la guardaban cobrando el jornal íntegro. En caso de enfermedad o accidente tenían derecho a médico y farmacia y se abonaba el sueldo íntegro de los tres primeros meses, la mitad de los tres siguientes y la cuarta parte hasta completar el año. Obreros que llevaban 30 años de trabajo en la fábrica podían retirarse cobrando la mitad del jornal. El día de la Virgen del Carmen, patrona de la fábrica se repartían entre todos los empleados cartillas de ahorro como premio a la constancia en el trabajo. Concluida la guerra civil sueño de Joaquín Orús dejó de fabricar chocolate para reconvertirse en Industrias del Cartonaje S.A. En 1969 esta fábrica se trasladó quedando el edificio de Julio Bravo en desuso, abandonado hasta que en 1990 lo adquirió Construcciones M.A., que lo alquila a la cadena de hoteles NH. Varios arquitectos convirtieron este espacio fabril en un hotel, inaugurándose en 1995. Por lo que respecta a la marca Orús, ésta no ha desaparecido del mercado zaragozano, llamándose en la actualidad Cafés Orús S.A. ©Prames
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