El 2 de abril de 1933 se inauguró el tramo ferroviario conocido como "El Caminreal" comunicando Teruel y Valencia con Zaragoza y enlazando a su vez con la línea internacional de Canfranc, recién inaugurada en 1928. En 1901 llegó el primer tren hasta Teruel, que unía Aragón con tierras valencianas, pero la línea comenzaba en Calatayud, faltando el tramo hasta Zaragoza. Por ello la Compañía Central de Aragón ideó años más tarde un trazado que paliase el problema, naciendo así el tramo "Caminreal". Este acontecimiento se celebró gratamente, sobretodo en Caminreal, pues la localidad se convirtió en un importante nudo ferroviario, con lo que eso significaba para su economía. Hasta allí llegaron más de cien empleados del ferrocarril, revitalizándose la zona con la apertura de fondas y negocios diversos. El Caminreal, fue en aquellos momentos considerada la línea más perfecta de España, al carecer de pasos a nivel, contar con cómodos coches para los viajeros y un bello conjunto de estaciones. Para la construcción de éstas, se convocó un concurso que ganó el arquitecto Luis Gutiérrez Soto, quien proyectó la de Caminreal y la zaragozana estación de Delicias, ambas de diseño muy similar. Las demás terminales del tramo Caminreal, son obra del arquitecto Secundino de Zuazo Ugalde, siendo cada una de diferente forma y tamaño dependiendo de los servicios a cubrir en cada localidad, aunque todas se caracterizan por una marcada horizontalidad y por mantener materiales y formas de la arquitectura rural de la zona. La localidad de Caminreal, cuyo nombre alude a su vocación de encrucijada de caminos, tiene su estación separada del núcleo urbano. Un edificio de dos plantas con marcado sentido horizontal, conformando un conjunto de encantadoras formas, pero a su vez funcional y en armonía con el entono paisajístico donde se ubica. En la fachada del anden y en la extensión, se sitúan dos soportales de arcos de medio punto encalados. Y sobre ellos se combinan franjas de muro blanco con otras de ladrillo rojizo horadadas por ventanas de profundo alféizar y óculos circulares, así como una balconada en el centro flanqueada por pequeñas columnas. Destacable es también su bello campanario de planta cuadrada y tres alturas. A la bicromía y a la combinación de vanos y muros, se suma el colorido de las tejas árabes rematando el armonioso conjunto. El ramal de Calatayud se cerró por deficitario en 1985, siendo el tráfico ferroviario cada vez menor en Caminreal. Actualmente el edificio de la terminal tras años de abandono, ha sido reformado y acondicionado por un taller de empleo para ubicar en un futuro un centro de interpretación sobre el yacimiento romano de La Caridad, situado en Caminreal. © Prames
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