Villa construida por el industrial harinero don Juan Solans, junto a su fábrica "La Nueva Harinera" entre 1918-1921, siguiendo el proyecto del arquitecto municipal zaragozano Miguel Angel Navarro. Tanto por su diseño como por su decoración es un buen ejemplo de arquitectura ecléctica privada, que presenta una ornamentación modernista e historicista, en la que destacan por su vistosidad los paneles de azulejos policromos de la fachada occidental, con las figuras de los signos del zodiaco.La denominada originalmente casa-hotel de Don Juan Solans, era conocida popularmente en el barrio como la "Casa de los Azulejos", aunque ha pasado a ser llamada Casa Solans. En 1921 el edificio sufrió un incendio y en 1926, fallecido Juan Solans, su mujer se instaló en la casa. Posteriormente ante los desperfectos sufridos durante la Guerra Civil, encargó una nueva reforma del inmueble en febrero de 1943, que nunca llegó a realizarse. Los azulejos y mosaicos que decoran el exterior y el interior del mismo, fueron traídos de fábricas situadas en Castellón y Valencia, encargándose la realización de las vidrieras a "La Veneciana S.A." de Zaragoza. En cuanto al mobiliario interior, sabemos que fue realizado por la casa "Fuentes" de Granada, así como que hubo un pequeño retablo, hoy desaparecido, realizado por el taller de los "Albareda" de Zaragoza, para el ábside del oratorio.Exteriormente, el edificio presenta una fachada principal dividida en dos cuerpos. El lateral izquierdo de la fachada es de tres alturas y presenta tres vanos enmarcados por grandes pilastras de ladrillo decoradas con azulejos. En el piso superior las ventanas son ovales y están decoradas por unas amplias guirnaldas. El cuerpo derecho de la fachada principal, de menor altura y carente de vanos, presenta cuatro paneles decorados con mosaicos, en los que aparecen los cuatro signos del zodiaco de Aries, Cáncer, Libra y Capricornio, relacionados con el inicio de las cuatro estaciones. Las dos fachadas que dan al jardín, se unen por un gran chaflán curvo común a ambas. Presentan dos alturas abiertas al exterior por grandes vanos, separados por pilares de ladrillo con azulejos en el piso inferior y columnas con fustes recubiertos de mosaicos en el superior. A la altura del piso noble, se puede apreciar un cuerpo saliente curvo que encierra el ábside de un oratorio, decorado exteriormente con mosaicos y transitable por el balcón cerrado por una balaustrada. Coronando este ábside encontramos el segundo escudo familiar realizado en azulejos, similar al de la fachada principal. El interior del edificio, presentaba tres plantas. La decoración se concentraba en las dos inferiores ya que el piso superior, más pequeño, estaba ocupado por las habitaciones del servicio. En la zona noble de la planta baja se encontraba el "hall" de entrada, la sala de visitas, el despacho, el comedor y la sala del billar, con unos techos ricamente decorados con artesonados de estuco pintado imitando madera, en los que aparecen relieves con cabezas humanas y torsos mutilados y dragones alados, así como un friso con los mismos temas unidos por formas vegetales y angelotes. En la zona de servicio se encontraba una pequeña escalera de caracol, el lavadero, el fregadero y la cocina. En el primer piso, un oratorio o capilla, situado sobre el despacho de la planta baja, dos miradores con vistas al jardín, el dormitorio principal, un amplio baño y un pequeño dormitorio para invitados. La construcción del edificio, declarado Bien de Interés Cultural, costó en su día la cantidad de 750.000 pesetas, actualmente y tras muchos años de abandono, se está llevando a cabo un proyecto de consolidación y restauración integral de todo el inmueble para recuperar este bello ejemplo de la arquitectura civil zaragozana de principios del siglo XX. © Prames
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