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Alcañiz Los Ríos /Guadalope
Guadalope

Nace en la Sierra de Gúdar, a unos 2000 mts sobre el nivel del mar, en el término de Villarroya de los Pinares; y desemboca en el Ebro en el pantano de Mequinenza, cerca de Caspe, después de recorrer 160 Km.

Sus afluentes más importantes son: el Guadalopillo, el Aliaga, el Pitarque, el Bergantes y el Mezquín. Tiene una superficie de cuenca de casi 4000 Km2. Con crecidas en primavera y verano, junto con las típicas mediterráneas de otoño. El peligro que suponían éstas se solucionó mediante la regulación del río mediante presas como la de la Estanca, la de Gallipuén o la de Santolea.

La confluencia de varios arroyos van dando génesis al río, que al pasar por Mezquita de Jarque todavía está poco definido. Más adelante, el curso ya formado ha creado escarpes muy pronunciados, como los que existen entre Aliaga y Santolea, en las que el río labra una de las gargantas más bellas y desconocidas de Teruel, Las Hoces, magnífico lugar para recorrer a través de las rutas que nos ofrece la GR.8. El valle se va ensanchando y recibe los aportes del Regatillo y el Bordón que más tarde quedarán represados en el Embalse de Santolea.

En Calanda el río sirve como divisoria entre la sierra y el somontano y será desde allí hasta Alcañiz donde el río se convierta en una zona de gran verdor y riqueza gracias al sistema de canales y acequias.

Al norte de Alcañiz, el valle del Guadalope desarrolla los denominados "Órganos de Montoro" constituidos por una impresionante formación caliza de estratos casi verticales que simulan tubos de órgano de grandes proporciones, y de ahí la denominación del lugar.

Así mismo la presencia de depresiones entre muelas, contribuye a que el drenaje y la escorrentía sean difíciles, de ahí la abundancia de lagunas en el entorno de Alcañiz, son Las Saladas del Bajo Aragón, entre las que destacan la Salada Grande, la Salada Pequeña y la Estanca. A partir de Alcañiz y casi hasta su desembocadura atraviesa una zona de extremada aridez, en la que el río describe amplios meandros aprovechados para regadíos.

Históricamente como el resto de los ríos de esta zona se sabe de su ocupación ya en el Paleolítico a través de notables yacimientos, que se hacen más abundantes para épocas posteriores; las características litológicas del valle permitieron la formación de cuevas y abrigos rocosos en los que se han encontrado importantes restos de pinturas de estilo levantino, entre las que destacan por su espectacularidad las del Val del Charco del Agua Amarga.

Siglos más tarde, cuando entra el Imperio Romano a finales del siglo II a.C. se encuentran un conglomerado de pueblos, que acabaron bajo su control después de la batalla de Ilerda en el 49 a.C, tras varios siglos de dominio, en el siglo VII para un mejor control de la zona los musulmanes fundan o refundan Alcanit (Alcañiz). Aunque el sistema de regadíos bien podría remontarse a época prerromana, es en esta época, cuando se construyen la mayoría de las acequias y azudes, mejorando cultivos, sistemas de riegos y extendiendo sus alquerías por toda la zona; y allí permanecerán hasta que Ramón Berenguer IV reconquiste la zona en 1157 para posteriormente ser entregada a la Orden Militar de Calatrava por Alfonso II.

Para adentrarnos en el curso del río nada mejor que empezar por su lugar de nacimiento en las cercanías de Villarroya de los Pinares, esta villa declarada Conjunto Histórico Monumental, conserva en su casco histórico ejemplos de arquitectura civil del XVI de gran belleza, así como los restos de su famoso castillo y la parroquia de La Asunción cuya fabrica gótica se reformó notablemente entre los siglos XVI y XVII.

Aguas abajo y asentado en ambas orillas del Guadalope se encuentra el bellísimo enclave medieval de Miravete de la Sierra, con numerosos edificios del siglo XVI de gran belleza, entre los que destacan la parroquial Nuestra Señora de las Nieves o el ayuntamiento y en el que podemos visitar el Centro de Interpretación del Ciclo del Cereal, en el antiguo molino harinero de la localidad.

Después se llega a Aliaga en la confluencia de la Val de Jarque y el Guadalope. Este enclave minero del que se dice fue fundado por Amílcar Barca, tuvo durante las guerras carlistas y la guerra civil una gran importancia, lo que por otro lado acabó con buena parte de su patrimonio. En esta localidad podemos visitar el Parque Geológico que lleva el nombre de la población. El parque cuenta con un sistema de itinerarios completados con paneles y mesas de interpretación. Se puede completar la visita con el Centro de Interpretación de la Minería de Santa Bárbara (Barrio de Aliaga).A partir de aquí el río se encaja en las sierras de La Garrucha y de Bordón y por ellas se accede hasta la cola del Pantano de Santolea, la localidad que le da nombre, cuyos frondosos bosques quedaron arrasados durante las Guerras Carlistas.

Algo más adelante se levanta Castellote algo alejada del curso del río. Esta villa fuertemente defendida gracias al castillo que en su día levantase Alfonso II para defenderse del avance musulmán y que estuvo muy vinculada a las Órdenes Militares. Desde Castellote podemos emprender un tramo del sendero de gran recorrido G.R. 8, ya que atraviesa dicha población. En la localidad de Jaganta, asociada a la anterior, podemos visitar el recuperado molino aceitero.

Siguiendo el curso del río por su orilla izquierda nos encontramos Mas de las Matas, en este poblado prerromano que fue muy castigado durante las guerras carlistas, podemos visitar su museo, con una importante colección piezas arqueológicas extraídas en la zona, así como sus secciones de paleontología y arte contemporáneo.

En la confluencia del Gaudalope y el Guadalopillo se levanta Calanda capital de la Ruta del Tambor y el Bombo, que tiene entre sus hijos más ilustres al cineasta Luis Buñuel. Desde esta villa parte la carretera que nos conduce a la hermosa localidad de Molinos, con importantes enclaves de arte rupestre, en ella podemos visitar su museo y parque cultural, además de sus Grutas de Cristal.

Aguas abajo de Castelserás localidad en la que podemos visitar el Centro de Interpretación de la Botánica, el Guadalope penetra en la fértil y bien cuidada huerta de Alcañiz, esta interesante localidad ofrece al visitante un buen número de lugares visitables desde su Castillo Calatravo, hoy día Parador Nacional, hasta la Plaza de la Casa Consistorial y La Lonja, pasando por un buen número de iglesias notables entre la que destaca la Ex-Colegiata de Santa María la Mayor. Aguas debajo de Alcañiz el Guadalope deja tierras turolenses para llegar a Caspe ciudad en la que las aguas del Guadalope desembocan finalmente en el Ebro.

  • Nace: Sierra de Gúdar a 2.000 metros de altitud.
  • Desemboca: En el Ebro por Caspe, a 152 metros de altitud.
  • Longitud: 160 Km.
  • Cuenca: 4.000 Km2.
  • Afluentes/margen izquierda: Aliaga, Guadalopillo y Pitarque.
  • Afluentes/margen derecha: Fortanete, Bordón, Bergantes y Mezquín.

© Prames


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