2004 es año jacobeo y siendo Aragón zona por el que cruza la ruta tantas veces pisada por los peregrinos desde la Edad Media, merece especial mención los principales caminos que pasaban por nuestra tierra hacia Santiago de Compostela.
Los caminos pirenáicos
En Aragón el antiguo Camino de Santiago pasaba desde Francia, por el valle de Echo, por el puerto de Palo y Siresa, donde la documentación del siglo X ya habla del trasiego de peregrinos. Cuando se reorganizó el reino bajo el gobierno del monarca Sancho Ramírez, el paso desde tierras galas se trasladó a Somport, donde se construyó el monasterio-hospedería de Santa Cristina de Somport (1077), considerado hospital de gran importancia de toda la cristiandad.
Seguía luego la vía por Canfranc y Villanúa hasta Jaca. Hasta esta localidad llegaba otro ramal que, río Gállego abajo, venía desde Francia, con escalas en el hospital de Segotor y Sallent.
En Puente la Reina confluía este camino, tras pasar por Santa Cilia de Jaca, con el que bajaba desde Siresa por el valle del Aragón Subordán.
Desde allí el camino se bifurcaba de nuevo, pasando un ramal por Berdún, Sigüés, Escó y Tiermas, al norte; la vía se volvía a hacer una cuando se reunía con la que discurría por la margen izquierda del río Aragón, que pasaba por los términos y localidades de Arrés, Martes, Mianos, Artieda, Ruesta y Undúes de Lerda.
Los caminos de Huesca y las Cinco Villas
Además del llamado Camino Francés, o Vía francígena, el Camino de Santiago discurría también desde Lérida hacia Huesca, por Barbastro o por Sariñena. Una vez en Huesca se podía optar por continuar al sur a Zaragoza o seguir hacia el oeste, primero hasta Ayerbe y desde allí, por Murillo y Agüero, hacia Biel y Uncastillo, o hacia Luna y Ejea.
Algunos viajeros procedentes de Lérida, iban por Fraga (o Mequinenza) hasta enlazar con el camino del Ebro.
El camino del Ebro
El Camino discurría en Aragón también por la vía del Ebro, un trayecto que iba de Tortosa a Tudela y Logroño. En el puerto de Tortosa se reunían remeros para subir río arriba hacia Santiago, pasando por tierras de Gandesa y Batea y entraban en Aragón por Fabara, incorporándose al Ebro por Caspe.
En este camino, Zaragoza solía ser parada obligatoria, pues según la tradición en esta ciudad se le apareció la Virgen a Santiago junto a un pilar. En torno a éste se construyó el primer templo mariano de la cristiandad, la Basílica de Nuestra Señora del Pilar.
Tras salir de Zaragoza, el camino proseguía ribera arriba, pasando también por el Campo de Borja acabando en Mallén antes de entrar en Navarra.
Los caminos del sur de Aragón
Al camino del Ebro se unía también el que venía desde Castellón y tierras Valencianas, que pasaba por el Maestrazgo y Alcañiz, en tierras turolenses, para dirigirse a la capital de Aragón, donde los peregrinos se unían a los grupos que remontaban el Ebro hasta Logroño. Camino que podía también torcer por Albarracín hacia Castilla.
La peregrinación a Santiago tuvo una importancia excepcional en el campo de la espiritualidad, pero también actuó en otros campos. Así a lo largo de toda la vía, surgieron numerosos edificios religiosos románicos, de los que cabría destacar en Aragón, como la catedral de Jaca, así como edificios civiles que ayudaron a vertebrar los núcleos urbanos (hospederías, hospitales, albergues, etc.) a lo largo de toda la ruta jacobea se formaron pequeños núcleos de artesanos y comerciantes, siendo Jaca un buen ejemplo, pues casi toda su población se dedicaba al trabajo de cueros, zapatos y arneses imprescindibles para viajar hasta Compostela.
Toda la zona que recorre el camino de Santiago por el Pirineo aragonés, goza de una gran belleza paisajística; los valles que separan las cumbres de este tramo, son ideales para realizar variadas excursiones.
Los pueblos guardan la arquitectura tradicional de piedra, con sus extraordinarias chimeneas, restos prehistóricos como dólmenes y obras medievales como puentes e iglesias románicas, que ahora sirven en verano de escenarios del Festival Internacional del Camino de Santiago.
Son muchos los atractivos turísticos que el peregrino puede admirar también a lo largo del camino jacobeo del Ebro, yacimientos íberos y romanos, castillos musulmanes como el de Mequinenza, torres mudéjares, iglesias de todos los estilos, palacios y pueblos con gran sabor, así como un variado paisaje.
Más información:
© Prames