Entre los muchos atractivos de este monasterio medieval como es su importante patrimonio artístico, su dilatada historia y el enclave natural en el que se encuentra, también se cuenta que este cenobio fue durante siglos el refugio para el Santo Grial, una de las reliquias más veneradas de la Cristiandad.
Dentro de toda la tradición cristiana una de las reliquias más veneradas ha sido el Santo Grial, el cáliz empleado por Jesucristo para celebrar la Eucaristía en su Última Cena con los Apóstoles. Tanto es así que diversas copas han sido reverenciadas como el Santo Grial. Sin embargo, la que parece más posible que lo fuera, o al menos no existen argumentos científicos que lo puedan negar, es el Santo Grial que se conserva en la Catedral de Valencia.
El Santo Cáliz llegó a Valencia en el año 1437, tras una breve estancia en Barcelona, pero antes se había custodiado durante casi once siglos en la provincia de Huesca, adónde llegó procedente de Roma debido a la mediación de San Lorenzo.
El diácono oscense, residente en Roma, ante el peligro que acechaba a los cristianos por la enfervorecida persecución llevada a cabo por el emperador Valeriano, decidió enviar el Santo Grial a su tierra natal, y ahí, en la ciudad de Huesca, se conservó desde mediados del siglo III hasta el año 713. En ese momento, la invasión musulmana estaba llegando a su máxima expansión en España, por lo que el Obispo oscense de la época se refugió en las montañas pirenaicas, llevándose consigo distintas reliquias, entre ellas el Grial. De este modo y finalmente, la reliquia llegó al Monasterio de San Juan de la Peña, donde permaneció hasta comienzos del siglo XV, siendo reverenciado durante todo ese tiempo por los reyes aragoneses y todo el pueblo en general.
Realmente no se puede asegurar que aquella copa fuera el cáliz usado por Jesús, sin embargo los estudios arqueológicos realizados sobre la copa conservada en Valencia atestiguan la antigüedad de la misma, ya que si bien todos los adornos de joyas y partes como el pie inferior son añadidos hechos en la Edad Media, la copa en sí se trata de una realización datada entre el siglo IV a.C,. y I d.C ejecutada en Egipto o en Siria, lo cual podría coincidir con el vaso que usara Jesús. Además, la calidad y valor de los adornos medievales nos dicen que durante mucho tiempo fue tenida como una obra reverenciada y muy valiosa, es decir la tradición de que se trataba del Santo Grial venía de muy antiguo.
En definitiva, los datos históricos y las certificaciones arqueológicas se mezclan con las dudas y lo legendario, todo ello para concebir una de las tradiciones de mayor calado en Aragón: la presencia durante siglos, del Santo Grial de Cristo, en el Monasterio de San Juan de la Peña.
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