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Aragoneses ilustres / Papa Luna

Pedro Martínez de Luna nace en Illueca (Zaragoza), en 1328, en el Castillo que domina la localidad situada a orillas del Río Aranda. Hijo segundo de Juan Martínez de Luna y de Doña María Pérez de Gotor, señores de Illueca, Gotor y Mariana.

Inició los estudios de derecho canónico en la localidad francesa de Montpellier, llegando a alcanzar el grado académico de doctor en Decretos. Durante algún tiempo se dedicó a la docencia, actividad que abandonó para iniciar la carrera eclesiástica.

El año 1375 es nombrado cardenal diácono, viajando con el Papa Gregorio XI de Avignon a Roma, traslado que fue el detonante del Gran Cisma de Occidente.

A la muerte del pontífice, en 1378, se reúne el cónclave cardenalicio para designar sucesor, elección muy traumática que finalizó con la elección el 18 de abril de este mismo año de Urbano VI, quien no gozaba de la simpatía de los cardenales franceses. El conflicto, salta el 9 de agosto con la retirada de trece cardenales y la firma de un manifiesto en la que se declara nula la elección del actual Papa.

Pedro de Luna en un principio fue como medidor en el conflicto, pero más tarde pasaría a incorporarse a los postulados de los franceses.

El 20 de septiembre, los cardenales sublevados designan como nuevo Papa al cardenal Roberto de Ginebra, con el nombre de Clemente VIII, en oposición a Urbano VI.

La labor diplomática de Juan Martínez de Luna, consigue atraer hacia el pontífice francés a diferentes reinos como a la Corona de Castilla, o posteriormente Aragón, Navarra, Francia, Nápoles, el sur de Alemania o Escocia, quedando al lado de  Urbano VI, Inglaterra, norte de Alemania, Hungría, Polonia, Dinamarca, Suecia, Noruega e Italia, excepto el reino de Nápoles.

Clemente VIII intenta conquistar Roma por medio de la fuerza, pero sus ejércitos son derrotados en Carpineto, instalándose desde ese momento en Avignon.

Tras la muerte de Clemente VIII, Juan Martínez de Luna es elegido por los cardenales de Avignon como nuevo Papa con el nombre de Benedicto XIII. Francia le retiraría su apoyo en 1398, obligando a los cardenales a salir de la ciudad francesa, quedando únicamente cinco junto a Benedicto XIII.

El ejército francés asalta la ciudad, motivo que obliga al Papa aragonés a refugiarse, hasta que es liberado por tropas aragonesas en 1403. Más tarde obtendría el perdón de Francia y su apoyo.

La presión de las monarquías cristianas le obligan a convocar un concilio en Perpignan donde, de nuevo, la oposición francesa le dejara con los únicos apoyos de Navarra y Aragón, prosperando en 1409 la solución del conflicto mediante la "vía concilii", convocándose concilio ecuménico, a celebrar en la ciudad de Pisa el 25 de marzo de ese mismo año.

Benedicto XIII se había planteado renunciar durante el concilio, pero la intervención directa del monarca francés consigue deponer a ambos Papas por herejes y responsables del cisma, eligiéndose como nuevo pontífice a Alejandro V.

Esta decisión no fue acatada por los depuestos Papas, que convocaron respectivos concilios en Aquileya y Perpignan para obtener apoyos a su causa. Al fallecer en 1410 Alejandro V, se pretende obtener la renuncia de los tres papas y elegir de forma unánime un nuevo pontífice.

En 1413 el Papa Juan XXIII, sucesor de Alejandro V, y el nuevo emperador Segismundo acuerdan celebrar un concilio en Constanza, que se inicia el 1 de enero de 1415. En el concilio se obtienen las renuncias de Juan XXIII y de Gregorio XII, no así la de Benedicto XIII, que se niega a hacerlo. Pero el 26 de julio de 1417, se le depone de su cargo, siendo elegido como nuevo Papa el cardenal Otón Colonna con el nombre de Martín V, dando así por concluido el Cisma de Occidente.

Benedicto XIII queda solo al acatar sus cardenales las determinaciones del Concilio y al retirarle su apoyos los reinos de Castilla, Navarra, Aragón y Escocia, muriendo en su retiro del castillo de Peñíscola el año 1424, tras haber sido acusado de hereje y excomulgado por el actual pontífice.





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