Las Setas en AragónLos hongos han acompañado al hombre a lo largo de la historia, constituyendo, en opinión de eruditos micólogos e historiadores, uno de los primeros alimentos de la humanidad.
La tradición por las setas es bien conocida en nuestra comunidad autónoma, siendo éstas, ingredientes imprescindibles en la preparación de muchas recetas. Su consumo ha originado un comercio y afición importantes, tanto de las que crecen espontáneamente, como de las cultivadas.
La gran biodiversidad de Aragón, hace que en su territorio se desarrollen infinidad de especies fúngicas que crecen a lo largo de todo el año, dándose una mayor abundancia en primavera y otoño; aunque si el verano es lluvioso y el invierno cálido, también pueden verse gran cantidad de ejemplares.
Los factores que más influyen en el desarrollo de las setas, son la humedad y la temperatura. Para que las esporas germinen es necesaria una humedad relativa alta, en torno al 70% y una temperatura suave, en una franja que va de los 10 a los 25º C; no obstante, hay especies termófilas que salen en verano y otras que sólo se dan en invierno.
Pero, ¿qué son las setas?. Hasta hace poco todas las especies se englobaban en tres grupos: animales, plantas y vegetales, quedando los hongos incluidos en el reino vegetal. Hoy día, se sabe que ésto no es del todo cierto y se les clasifica en un cuarto grupo, el Fungi. No son vegetales porque carecen de clorofila, ni tampoco animales, aunque tengan algún elemento de conjunción con ellos. Mientras que los vegetales se nutren de sustancias inorgánicas, los hongos lo hacen de sustancias orgánicas y es en este aspecto en el que más se asemejan a los animales.
Juegan un papel muy importante en el equilibrio del bosque, ya que para nutrirse recurren a tres formas. Las especies saprófitas se alimentan de materia orgánica muerta; son las más abundantes y generalmente muy beneficiosas ya que desintegran el material muerto y los productos resultantes son aprovechados por animales microscópicos y plantas. Las especies parásitas toman la alimentación del ser que viven y al que provocan enfermedades e incluso la muerte. Y por último están las especies simbióticas que viven asociadas a animales y plantas, estableciendo una relación de intercambio.
Consejos básicos para la recogida de setas
Ante la duda es mejor no cogerlas, respetando todos los ejemplares, sin estropearlas ni romperlas, puede que alguien que venga después si las conozca, o tenga otros intereses. Además todas tienen alguna misión en la naturaleza.
No cogerlas todas, hay que dejar algunas para que puedan dispersar sus esporas y en años siguientes siga habiendo.
Ser respetuoso en su recolección y no remover el suelo que las sostiene para no dificultar el nacimiento de otras en su lugar. Está prohibido arrancarlas, hay que cortarlas con navaja, dejando el micelio subterráneo, que seguirá produciendo más ejemplares.
La mejor forma de tansportarlas es en cestas de mimbre, donde además de airearse, dejarán sus esporas por donde pasemos.
Deben evitarse áreas que puedan estar contaminadas como zonas industriales, bordes de carreteras etc.
Proceder a su identificación antes de consumirlas para estar seguros de que no son venenosas. No fiarse de supersticiones populares como que las setas ingeridas por animales no son venenosas, o que si lo son las que cambian de color al ser recogidas.
Consumirlas en pequeñas cantidades, dada su poca digestibilidad y lo antes posible ya que son muy perecederas, por esta misma razón no se deben conservar en bolsas de plástico porque se estropean antes. Si están fermentadas no deben comerse, ya que hasta las especies comestibles resultarían indigestas.
En caso de intoxicación o sospecha de ésta, acudir inmediatamente a un centro médico, a ser posible con un ejemplar de cada especie que se haya consumido.
La flora micológica aragonesa incluye especies muy tóxicas. El desconocimiento y la confusión con especies comestibles similares, hacen que cada año se produzcan intoxicaciones, algunas de ellas mortales.
Algunas de las setas que crecen en Aragón son:
- Falsa Oronja (Amanitas muscaria)
- Oronja Mortal (Amanitas phalloides)
- Seta de San Jorge (Tricholoma georgii)
- Colmenilla (Morchella esculenta)
- Trufa Negra (Tuber nigrum)
- Calabaza (Boletus edulis)
- Champiñon Silvestre (Agaricus campestris)
- Rovellón o Revollón (Lactarius deliciosus)
- Setas de Pino (Tricholoma terreum)
- Clavaria (Ramaria aurea)
- Seta de Cardo (Pleurotus eryngii)
- Seta de Chopo (Agrocybe aegerita).
Bosques ricos en especies:
Hayedos:
Son bosques frondosos en los que la dificultad que tiene la luz de llegar al suelo, dificulta el crecimiento en él de otras plantas. Ocupa territorios con altas precipitaciones y se desarrolla en suelos ricos en materia orgánica. Se extienden por los valles del Pirineo. También en el Prepirineo y en la Ibérica, en el Parque Natural del Moncayo, siendo este enclave de los más meridionales de Europa, junto con los bosques de los Puertos de Beceite en Teruel.
Abedulares:
Su intolerancia a la sombra le hace estar en los linderos de los bosques o en bosquetes entre campiñas, también en las proximidades de los cursos de agua. En Aragón podemos encontrarlos en casi todos los valles pirenaicos y luego de forma más localizada en algunos cursos de agua y en el Moncayo.
Robledales y melojares:
Estos bosques caducifolios se están viendo mermados por la mano del hombre que los tala para sustituirlos por praderas de pastoreo y pinares. En el Pirineo se sitúan en las zonas bajas de los valles, por todo el Prepirineo, Sierra de Guara e Ibérica y en amplias zonas turolenses.
Abetales:
Ocupan laderas y zonas umbrías de los barrancos. Se presentan asociados en muchos casos a los hayedos, formando importantes extensiones de bosques mixtos. Prefieren los suelos frescos y los climas húmedos. Se encuentran exclusivamente en los barrancos y valles del Pirineo.
Pinares:
Estos árboles de hoja perenne ocupan la mayor extensión boscosa de Aragón, ya que se ha utilizado masivamente en las repoblaciones forestales, por su aprovechamiento maderero. Son bosques muy ricos en hongos.
Principales rutas micófilas en Aragón
Por toda la Comunidad Autónoma de Aragón, pueden realizarse rutas de gran interés micológico y aunque descubrirlas es tarea de cada uno, vaya como muestra estos diez recorridos, que abarcan las tres provincias.
En Huesca:
Por el valle de Echo, incluyendo varias propuestas como el valle de Aragües del Puerto, el del Hospital o Reclusa, la zona de Gabardito o la Selva de Oza, todas ellas áreas de gran riqueza y variedad micológica.
El Valle del río Aragón ofrece numerosas posibilidades como la búsqueda en el valle de la Garcipollera, el de Borau, la fuente del Paco o los alrededores de Canfranc - Estación.
La ruta que va desde Oroel a San Juan de la Peña nos muestra paisajes de gran belleza y espectacularidad, así como lugares emblemáticos para la historia de Aragón como es el Monasterio de San Juan de la Peña.
El valle de Tena, corazón del Pirineo aragonés, es uno de los más bellos y accesibles. En sus bosques y prados encontraremos multitud de recorridos, en los que adentrarnos para el conocimiento y la recolección de las setas.
En el entorno del valle de Benasque, en el que además de recoger los preciados frutos, podremos visitar sus pueblos de montaña o disfrutar de sus pistas de esquí.
En Teruel:
Por los Montes Universales, en los que sus características de altitud, humedad y bajísimas temperaturas, los hacen especialmente ricos en especies fúngicas.
La ruta por el Maestrazgo turolense ofrece un entorno paisajístico de gran interés, teniendo en los Organos de Montoro su máxima expresión. También los pueblos que atraviesa están llenos de encanto, tanto por su belleza como por su ubicación.
En Zaragoza:
Luesia y su entorno en las Altas Cinco Villas, ofrecen la posibilidad de hacer dos cortos recorridos, uno siguiendo el Arba de Luesia hasta el Pozo del Pigalo y otro hacia Puy Moné.
En el Campo de Cariñena además de sus inmensos viñedos, se localizan extensos pinares y carrascales visitados asiduamente por los amantes de las setas.
La ruta por el Moncayo nos ofrece un entorno magnífico y no sólo desde el punto de vista micológico. El interés de la visita abarca aspectos tan variados como la naturaleza, sus pueblos o el Monasterio de Veruela, entre otros.
Autor: Francisco Serrano
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