Comarca de Cinco Villas
Comarca de grandes dimensiones, es la única que extiende su territorio desde los Pirineos hasta el río Ebro, con una variedad paisajística que va desde los bosques de las sierras a los de las riberas, pasando por las estepas y los campos de cereal. Limita al este con el río Gállego y la provincia de Huesca y al oeste con las Bardenas Reales navarras.
La población es de 33.029 personas se extiende por algo más de 3.062,5 Km2 en 31 municipios: Ardisa, Asín, Bagües, Biel-Fuencalderas, Biota, Castejón de Valdejasa, Castiliscar, Ejea de los Caballeros, Erla, Frago (El), Isuerre, Layana, Lobera de Onsella, Longás, Luesia, Luna, Marracos, Navardún, Orés, Pedrosas (Las), Piedratajada, Pintanos (Los), Puendeluna, Sádaba, Sierra de Luna, Sos del Rey Católico, Tauste, Uncastillo, Undués de Lerda, Urriés, y Valpalmas. Sin embargo las localidades conocidas como las Cinco Villas, son Tauste, Sádaba, Uncastillo, Ejea de los Caballeros y Sos del Rey Católico.
Sos del Rey Católico, llamada así en honor a su hijo más ilustre, nacido en el Palacio de Sada, es una de esas viejas villas aragonesas que han conservado entre sus muros toda la esencia de su espléndido pasado. Ofreciéndonos un atractivo conjunto urbano. Cerca de la Plaza Mayor se encuentra la iglesia de San Esteban, a la que se accede por la bóveda que la cruza por debajo, su cripta cuenta con pintura mural de singular belleza.
En la parte alta de las Cinco Villas las peñas de Santo Domingo forman una barrera que separa el valle del río Onsella de las cabeceras del Arba de Biel y el Arba de Luesia. La sierra supera los 1.500 mts y cuenta con bosques de pinos silvestres y hayas.
En general los pueblos de las Cinco Villas presentan núcleos abigarrados, en los que las casas suelen ser de dos plantas con muros de mampostería o de sillería, reservándose la cantería para los vanos que normalmente se encalan rompiendo la monocromía terrosa de sus muros. Todos los lugares de la zona cuentan con caseríos de poderosa personalidad, como le ocurre a Longás, Lobera, Isuerre o Urriés
En Navardún al pie del monte amesetado destaca la torre cuadrada de su castillo con buenos ejemplos de ventanas góticas y su iglesia románica. Próximos a esta localidad están Los Pintanos, Bailo y Bagües, sus soberbios aleros son fruto de las manos de los mejores artesanos de los rafes, localizados en esta zona. Bagües cuenta además con la iglesia dedicada a los santos Julián y Basilisa, magnífico ejemplo románico en el que destacan sus pinturas murales, hoy día expuestas en el Museo Diocesano de Jaca.
Los pueblos situados al norte del Onsella también cuentan con cascos urbanos muy interesantes aunque la despoblación les haya hecho gran mella, sus hermosas casas nos hablan de tiempos pasados, mostrando en sus fachadas vanos y blasones, como ocurre en Undués. La historia es reciente sin embargo para los pueblos de colonización, en las Cinco Villas el Instituto Nacional de Colonización inauguró seis nuevos pueblos, en su mayoría para acoger a las personas que se quedaban sin tierras por la creación de embalses.
Recorrer el casco urbano de Uncastillo es hacerlo por un museo vivo en el que no sólo son notables sus iglesias, su palacio o el castillo que da nombre a la villa y recoge entre su interior el Museo Medieval, sino que también lo son sus casas, calles y plazas. De entre sus principales monumentos podemos resaltar la Iglesia de Santa María la Mayor, magnífico ejemplo románico, en el que destaca la fachada. También interesante es el Ayuntamiento construido en el siglo XVI en estilo renacentista, consta de tres plantas y posee una decoración muy cuidada entre la que destacamos los relieves alusivos a las Virtudes. En la iglesia de San Martín, hoy convertida en museo, el visitante podrá recorrer sus estancias admirando notables ejemplos de arte sacro, el museo cuenta también con un interesante audiovisual sobre los métodos constructivos del medioevo.
La zona que comprende Sádaba y sus alrededores está salpicada de lagunas de carácter endorreico que en algunos casos han sufrido obras para aumentar su capacidad. En ellas la masa de agua, los carrizos y las aves que allí anidan alegran la visión de la estepa.
De Sádaba, villa asentada en la llanura sobresalen su castillo y la torre campanario. El caserío de gran extensión ofrece ejemplos de casas notables que siguen el modelo constructivo de la comarca. Su iglesia parroquial resalta como uno de los más bellos ejemplos del norte de Aragón, construida bajo la dirección del maestro Juan de Segura en el segundo tercio del siglo XVI.
De época romana quedan en la zona notables ejemplos como el mausoleo de los Atilios del siglo II, situado cerca de Sádaba y del que sólo queda en pie uno de los muros laterales. O los Bañales, unas termas en las que todavía podemos apreciar las distintas salas que las componían. Cerca de allí se conservan los pilares ciclópeos del acueducto que canalizaba las aguas.
Ejea de los Caballeros, capital de las Cinco Villas, es una ciudad moderna y dinámica con un espectacular crecimiento en las últimas décadas. Localidad con una privilegiada ubicación geográfica y un fértil entorno se sitúa en la confluencia del Arba de Biel y el Arba de Luesia. Aunque sus orígenes se remontan a la Prehistoria y fue plaza musulmana, su nacimiento como ciudad ha de relacionarse con la carta puebla concedida en el siglo XII. En su casco histórico resaltan calles y fachadas así como la iglesia de San Salvador consagrada en 1222. En sus portadas hizo un magnífico trabajo el llamado “Maestro de Agüero” o “Maestro de San Juan de la Peña”. También destaca por sus elementos románicos la iglesia de Santa María levantada en lo alto de la villa a finales del XII sobre el solar de la antigua mezquita. Ofrece en su portada meridional los motivos típicos de la etapa final de este estilo. La patrona de Ejea es la Virgen de la Oliva, y a extramuros de la ciudad se construyó un gran templo en su honor a finales del siglo XVIII, alberga numerosos retablos y obras de arte.
Biota cuenta con un caserío amplio en el que destacan el palacio del Vizconde de Biota del siglo XVII y la iglesia románica de San Miguel. En las cercanas Asín y Orés también hay buenos ejemplos de arquitectura tradicional.
El sur de la comarca está ocupado por Tauste, que se alza sobre un promontorio desde el que domina estepas y campos. La zona es un ejemplo de dinamismo rural, en buena medida gracias al agua que ahora poseen. Las necesidades de agua de esta zona se remontan a tiempos inmemoriales. Ya en el siglo XVI se construyó el Canal de Tauste, que tomó las aguas del Ebro en Navarra y permitió poner en regadío buena parte del extenso término. Estas obras hidráulicas continuaron a mediados del siglo XX con la construcción del embalse de Yesa y del canal de las Bardenas que hizo cultivables grandes extensiones de terreno hasta ese momento resecas, permitiendo la construcción de nuevos pueblos en una acción colonizadora similar a la de los Monegros. El agua también hace acto de presencia en lagunas y embalses de la zona. Estas constituyen espacios muy atractivos para las aves y son además zonas de recreo muy concurridas en los calores estivales. Dentro de la localidad destacan la iglesia y la torre de Santa María, una de las más hermosas del mudéjar aragonés.
A las afueras de Tauste, construido en estilo barroco, nos encontramos el Santuario de Nuestra Señora de Sancho Abarca situado sobre un promontorio amesetado lo que nos permite unas excelentes vistas de las Bardenas.
Por la parte oriental de la comarca, la carretera atraviesa una sierra despoblada y hermosa en la que el bosque está recobrando el vigor y la extensión de antaño. Allí encontramos Luesia, con su castillo en el altozano del pueblo. En el Frago tenemos un bello ejemplo de iglesia parroquial en la que destaca la portada meridional del maestro de San Juan de la Peña. Al norte de esta localidad se encuentra Biel, en la que podemos admirar la torre del castillo y a sus pies la gran iglesia parroquial del siglo XVI.
De el Frago a Luna la carretera y la vega del río Arga corren paralelas, al llegar a Luna nos damos cuenta de que el paisaje ha cambiado, estamos casi en el llano. Una vez allí vemos dos iglesias románicas coronando el pueblo. Cerca de allí, siguiendo el curso del río aguas arriba, se encuentra el monasterio de Obano. Al sur de Luna se sitúa el santuario de Monlora que desde el altozano nos ofrece magníficas vistas. En el deforestado entorno de Erla, destacan, desde su emplazamiento en una ladera, los campos de cereal.
Para llegar a Castejón de Valdejasa desde Sierra de Luna atravesamos una sierra cubierta de pinos, coscojos y carrascas. La localidad tiene cierto aire de pueblo estepario enseguida desmentido por los cultivos que crecen a su alrededor. Muy cerca se levanta el Castillo de Sora.
© Prames
Más información:
- Colección Rutas CAI - Nº 44 Cinco Villas Edita CAI – PRAMES.