Comarca de Comunidad de Calatayud

Esta comarca una de las más extensas y pobladas de Aragón, se sitúa en pleno Sistema Ibérico. Está vertebrada por el río Jalón que ha sido históricamente el único paso entre la parte central del Valle del Ebro y la Meseta, este río ha ejercido además como elemento aglutinador en un espacio sin una gran cohesión geográfica aparente. Por otro lado una serie de pequeños valles recorridos por ríos de escaso caudal originan un entramado de zonas fértiles, donde se arracima la vida de la comarca, destacando de entre éstas la central, zona en la que se asienta Calatayud y donde unen sus aguas el Jalón y el Jiloca. La presencia o la ausencia de agua, los distintos suelos y altitudes dan lugar a ecosistemas de gran diversidad. A la dureza del paisaje se le añade la del clima, con temperaturas extremas tanto en invierno como en verano y unas precipitaciones no muy abundantes e irregulares que provocan importantes variaciones de caudal en sus ríos.
La comarca se asienta en un territorio de 2.518,1 Km2 y su población de 40.564 personas. Los 67 municipios que la componen son: Abanto, Alarba, Alconchel de Ariza, Alhama de Aragón, Aniñón, Arándiga, Ariza, Ateca, Belmonte de Gracián, Berdejo, Bijuesca, Bordalba, Bubierca, Cabolafuente, Calatayud, Calmarza, Campillo de Aragón, Carenas, Castejón de Alarba, Castejón de las Armas, Cervera de la Cañada, Cetina, Cimballa, Clarés de Ribota, Codos, Contamina, Embid de Ariza, Frasno (El), Fuentes de Jiloca, Godojos, Ibdes, Jaraba, Malanquilla, Maluenda, Mara, Miedes de Aragón, Monreal de Ariza, Montón, Monterde, Morés, Morata de Jiloca, Moros, Munébrega, Nigüella, Nuévalos, Olvés, Orera, Paracuellos de Jiloca, Paracuellos de la Ribera, Pozuel de Ariza, Ruesca, Saviñán, Sediles, Sisamón, Terrer, Tobed, Torralba de Ribota, Torrehermosa, Torrelapaja, Torrijo de la Cañada, Valtorres, Velilla de Jiloca, Villafeliche, Villalba de Perejil, Villalengua, Villarroya de la Sierra y Vilueña (La)
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Zona fundamentalmente agrícola, en la que los regadíos suponen sólo un pequeño porcentaje, siendo los frutales los que han proporcionado mayor tirón en la economía agraria consiguiendo para la fruta de esta comarca la fórmula "C" de calidad.En las sierras suelen encontrarse cultivos de almendros, olivos, cerezos y vides. Este último cultivo ha generado un vino de gran calidad bajo la Denominación de Origen Calatayud.La industria no se ha asentado todavía de forma masiva, aunque si ha ido ganando terreno, especialmente en Calatayud y Ateca. En cuanto a servicios, éstos han ido aumentando generando ya importante riqueza, centrándose sobre todo en el turismo tanto de ciudad como lo relacionado con el turismo rural, cabe citar por su importancia el turismo que viene atraído por los numerosos balnearios con los que cuenta la zona, situados en Alhama de Aragón, Jaraba y Paracuellos de Jiloca. La fama de estos balnearios se remonta a época romana y aunque en la Edad Media se explotaron sus propiedades curativas fue a partir del siglo XIX cuando estos establecimientos adquieren una mayor relevancia. Tras unas décadas de crisis, los balnearios están no sólo retomando el esplendor de épocas pasadas sino que además se ve en ellos un filón turístico en el que tienen cabida público de todo tipo, perdiendo ese aire elitista que los caracterizó. 
Los primeros asentamientos de la comarca se remontan a la prehistoria, así mismo los celtíberos dejaron importantes huellas de su paso como son las ciudades de Arcóbriga o la de Segeda.
La Bilbilis romana se fundó sobre la antigua ciudad celtíbera en el siglo II a.C, a unos 6 Km de la actual Calatayud, su auge fue paralelo al del Imperio, dándose su mayor desarrollo en época de Augusto. Uno de sus ciudadanos más ilustres fue Marco Valerio Marcial, escritor latino, especialista en epígramas romanos. Aunque no es éste el único gran escritor nacido en este territorio, ya que siglos más tarde nació aquí el poeta satírico barroco Baltasar Gracián, concretamente en Belmonte de Gracián.
La actual Calatayud o Qal´at Ayyub como la denominaron los musulmanes tras su creación en el 716, se levantó en las estribaciones de la Mesa del “Armantes” situándose próxima a la Bilbilis romana. La herencia árabe fruto de cuatro siglos de permanencia en la zona se manifiesta en el urbanismo de pueblos grandes, apiñados, en los que abundan los callejones y pasadizos. Entre los restos más notables de esta época está el recinto defensivo, al abrigo de éste se desarrollaron además, las comunidades cristiana y judía. 
A pesar de la pérdida de alguna de sus iglesias más emblemáticas, Calatayud cuenta con un patrimonio arquitectónico religioso extenso e interesante. Entre los numerosos ejemplos podemos citar la Colegiata de Santa María la Mayor destacada por la UNESCO como uno de los ejemplos más notables de mudéjar aragonés. Otro gran ejemplo del Patrimonio de la Humanidad que se salvaguarda en esta comarca es la iglesia parroquial de Tobed, construida con las características más relevantes del estilo mudéjar.
El patrimonio eclesiástico de la ciudad de Calatayud no se acaba en la Colegiata, otros templos de gran valía artística como la Iglesia de San Juan el Real, templo jesuítico que cuenta entre sus obras con una pechina pintada por Goya. De San Pedro de los Francos llama la atención su inclinada torre y su interior mudéjar. Nuestra Señora de la Peña, Colegiata hasta mediados del XVII, cuenta con partes mudéjares y ampliaciones de época barroca. De Santa Ana y de San Andrés resaltamos el hecho de que fuesen otrora sinagoga y mezquita respectivamente.
En cuanto a obra civil en Calatayud destacan: el Seminario de Nobles del siglo XVIII, actual sede de los Juzgados, el Colegio de Jesuitas, que tuvo el privilegio de contar con Baltasar Gracián entre sus alumnos y que hoy día acoge la sede de la UNED. O el palacio del Barón de Warsage, héroe de la Guerra de la Independencia.
Y como no hablar de la Dolores, leyenda universal que toma cuerpo en una posada aragonesa instalada en un edificio renacentista que recibió el popular nombre de Mesón de la Dolores y que tras una restauración reciente se ha convertido en hospedería. En su interior también podemos visitar el museo de la Dolores que recoge todo lo concerniente a la mítica figura y su tiempo.
Sin duda, Calatayud es el mayor reclamo turístico de la comarca, pero hay otros de gran interés, como los antiguos molinos de pólvora de Villafeliche, los senderos que unen localidades como Cimballa y Calmarza, y sobre todo el Monasterio de Piedra situado en el término municipal de Nuévalos, en el que se une el encanto natural de los paisajes esculpidos por el río Piedra, al valor de su monasterio, la calidad de la instalación hotelera que allí hay y la importancia de un museo del vino dedicado a los caldos producidos al amparo de la Denominación de Origen del Vino de Calatayud.
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