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Jiloca (Teruel)

 
Comarca de Jiloca

La comarca del Jiloca se localiza entre las tierras del Jiloca Medio, Campo de Loscos y Cuenca del Gallocanta. Alberga cuarenta municipios en una extensión de 1.920 Km2 y con una población aproximada de 13.761 habitantes: Allueva, Bádenas, Báguena, Bañón, Barrachina, Bea, Bello, Blancas, Bueña, Burbáguena, Calamocha, Caminreal, Castejón de Tornos, Cosa, Cucalón, Ferreruela de Huerva, Fonfría, Fuentes Claras, Lagueruela, Lanzuela, Loscos, Monforte de Moyuela, Monreal del Campo, Nogueras, Odón, Ojos Negros, Peracense, Pozuel del Campo, Rubielos de la Cérida, San Martín del Río, Santa Cruz de Nogueras, Singra, Tornos, Torralba de los Sisones, Torre los Negros, Torrecilla del Rebollar, Torrijo del Campo, Villafranca del Campo, Villahermosa del Campo, y Villar del Salz.

La evolución histórica de la comarca del Jiloca refleja la influencia de los condicionamientos geográficos, de un territorio muy elevado y abrupto que limitaba los potenciales recursos naturales y de la existencia de una importante vía de comunicación, el valle del Jiloca, que facilitaba las relaciones, especialmente con el valle del Ebro y el Levante. Esto permite distinguir dos áreas muy claras, tanto geográfica como culturalmente. Por un lado las serranías y por otro el valle del Jiloca, con una evolución más influenciada por factores procedentes de otras áreas geográficas.

El valle del Jiloca, por su izquierda, está flanqueado por un conjunto de montañas que conectan el macizo del Tremedal y la cuenca de Gallocanta, es la sierra Menera. Aquí se encuentran las áreas más elevadas de la comarca, como San Ginés (1.603 metros) y Atalaya (1.588 m). Alberga amplios bosques de marojo y carrasca, singulares roquedos de arenisca de rodeno, relictos botánicos en los peñascos, una notable variedad de hongos y aves propias de ambientes forestales frescos.

La sierra de Cucalón alberga alguno de los paisajes más hermosos. Muy próximos a Olalla, se encuentra también uno de los bosques de sabina albar mejor conservados de Aragón.

La comarca ha sido dilapidada por el cierre de la línea de ferrocarril Caminreal-Calatayud, la azucarera de Santa Eulalia y el cese de las minas de Ojos Negros, produciéndose una despoblación considerable.

A ello se une una pequeña porción de terreno destinada a la agricultura, aunque sí existe un importante sector dedicado a la ganadería, de donde se extrae el conocido "Jamón de Teruel".

También es importante señalar que el valle del Jiloca ofrece una gran variedad de recursos naturales y se encuentra repleto de asentamientos de la Edad de Bronce y del Hierro. La zona estuvo poblada por los Titos y los Lobetanos principalmente, marcada por una importante red de comunicaciones que enlazaban Cesaraugusta con Sagunto y con la antigua Bílbilis. Invadida por los musulmanes y recuperada para la cristiandad por Alfonso el Batallador, más tarde, tras la muerte del citado monarca, sus gentes fueron acechadas por las tropas castellanas, sin embargo, durante esta época florecieron las construcciones defensivas, una de las mejores conservadas es el castillo situado en las estribaciones de Sierra Menera, en la localidad de Peracense, y los monumentales campanarios fabricados en piedra de sillar.

Los árabes fueron los responsables de traer a estas tierras el cultivo del azafrán, en consecuencia la zona es conocida como el "País del Azafrán". En la localidad de Monreal del Campo, se encuentra un interesante museo destinado a guardar y conservar los utensilios necesarios para el cultivo de esta planta.

Pero sin ninguna duda, uno de los más bellos parajes de la comarca se encuentra localizado ya en el límite con Zaragoza, en la laguna de Gallocanta, declarada Refugio de la Fauna Silvestre y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), donde a principios de otoño podremos asistir al regreso de las grullas, y los humedales que rodean a los Ojos del Jiloca; se trata de espacios naturales protegidos, que atraen por otra parte mucho turismo.

El complejo lagunar de la cuenca endorraica de Gallocanta es el espacio natural de la comarca de mayor interés, debido a sus características geológicas, a su singular flora, a la belleza de sus paisajes, a su importancia para las aves acuáticas y a los procesos ecológicos que acontecen en sus aguas y orillas. La laguna, cuenta también con un Centro de Interpretación donde el visitante podrá descubrir su flora, fauna y su origen geológico.

De la tradición cerealista de la zona, nos hablan todavía por sí solos los muchos restos de molinos harineros que eran movidos por las aguas del Jiloca.

Con un rico y atractivo pasado, muchas de sus poblaciones siguen manteniendo las mismas formas y en algunos casos las dimensiones desde la Edad Media. No sólo se conservan en la comarca algunos importantes vestigios arqueológicos en Caminreal (La Caridad), Bello o Burbáguena, sino también numerosos testimonios toponímicos, como la calle "extramuros" o "Coso" en muchas de sus poblaciones.

Asimismo nos han llegado restos de múltiples castillos y fortalezas, la mayoría semiderruidos, como en Bádenas, Monforte de Moyuela, Villafranca, Lanzuela, Ferreruela, Laguerula, Torrecilla del Rebollar, Singra, Ojos Negros, Pozuel, Fuentes Claras, Blancas, Torralba de los Sisones, Bello, Tornos, Burbáguena o Calamocha, destacando por causas diversas los de Bueña (legendario castillo de la guerra de los Dos Pedros en el siglo XIV) y sobre todo, Peracense, un castillo fronterizo con Castilla, rehabilitado y que constituye uno de los rincones más bellos y pintorescos de todo Aragón.

Fortalezas en cuya sombra se cobijaron poblaciones con personalidad, como los conjuntos urbanos de Bea, las casas solariegas de Bádenas, Torrecilla del Rebollar, Villafranca, Monreal, Blancas, Odón, Bello, Tornos, Burbáguena, Báguena o Calamocha, así como Casas Consistoriales como las de Villafranca, Villar del Salz, Bello, Báguena o Calamocha.

Las creencias religiosas también han quedado plasmadas en múltiples iglesias interesantes, las más de ella mudéjares como las de Pozuel, Torrijo, Bello, Báguena, Burbáguena, así como multitud de ermitas como la Virgen de la Silla de Fonfría.

Las tierras del Jiloca están cargadas de historia y frías como pocas de España.

En algunos pueblos se conservan danzas o bailes procesionales en honor de los santos patronales. El baile de San Roque, de Calamocha, es uno de estos ejemplos, así como las danzas, que son lugar de encuentro para vecinos y forasteros.

Más información:

© Prames


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Nº de habitantes: 13761
E-mail: info@jiloca.es
Url: http://www.jiloca.es

Enlaces de interés:
    1. Vídeo - Aragón el Viaje Fascinante
 
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