Ejea de los Caballeros
Importante y conocido municipio de la provincia zaragozana siendo uno de los más poblados. A él se asocian las pedanías de Bárdena del Caudillo, El Bayo, Farasdués, Pinsoro, Rivas, El Sabinar, Santa Anastasia y Valareña.
Ejea de los Caballeros
Ubicado en tierras meridionales de la comarca de las Cinco Villas junto a la confluencia de los ríos Arba de Luesia y Arba de Biel , privilegiada situación geográfica muy valorada en épocas pasadas.
Sus orígenes se remontan a tiempos de los íberos en la que era conocida como Segia ibérica, su importancia era tal que contó con ceca propia para acuñar moneda. Tras el dominio ibérico vino el romano, al igual que en la mayoría de territorios de la comarca dejando numerosos testigos arqueológicos que así lo atestiguan. Su papel de plaza fuerte se conservó durante el periodo musulmán hasta que en 1105 fue reconquistado por Alfonso I otorgándole numerosos privilegios que más adelante se ratificarían con la llegada al trono de Ramiro II. Sede en numerosas ocasiones para la celebración de Cortes.
Ya en época más recientes Ejea se ha convertido en un importante centro cerealista, que se vio impulsado con la implantación de los regadíos de la Bardenas a comienzos de los sesenta. Este desarrollo agrícola, ganadero y comercial favoreció la implantación de una floreciente industria que ha ido desarrollándose hasta la actualidad.
Su casco urbano presenta una estructura irregular con estrechas calles y dos plazas principales, la de Santa María en pleno corazón del centro, y la de la Magdalena en un extremo del mismo.
En todo este entramado son muchos los atractivos que no debemos dejar de contemplar. Es mucho y variado el patrimonio religioso que presenta la localidad, entre los templos más significativos cabe destacar la Iglesia de San Salvador donde podemos contemplar dos maravillosas portadas atribuidas al "Maestro de Agüero" y un valorado retablo del siglo XV; o la Iglesia de Santa María , románica aunque con algunos atisbos de un temprano gótico.
A estas hay que unirles otras como son la de Santa María de la Corona, emplazada en la ubicación del antiguo castillo de donde procede su aspecto de fortaleza, y la de la Virgen de la Oliva, importante construcción neoclásica del siglo XVIII.
La arquitectura civil presenta un importante escaparate repleto de atractivas construcciones como con las casonas de estilo típicamente aragonés. Recorriendo las calles Ramón y Cajal, Herrerías, Mediavilla y Plaza España contemplaremos estas hermosas viviendas que abarcan desde el siglo XVI hasta el XVIII, sobresaliendo algunas como la "Casa del Carlista", conservando auténtica decoración con azulejos de Muel en la fachada.
Ejea presenta una atractiva y dinámica oferta cultural en la que podemos encontrar todo tipo de eventos, música, teatro, cine conferencias y un largo etc. que se completa con sus dos espacios musealizados de temáticas muy diferentes pero del mismo interés. Nos estamos refiriendo al Museo y Aula Viva de Apicultura y al Museo Etnológico Miguel Longas.
Los visitantes que prefieran disfrutar el entorno natural, el amplio término municipal de Ejea ofrece parajes de gran atractivo como los montes esteparios de Castejón, los embalses de San Bartolomé, Bolaso o Moncayuelo y la Estanca del Gaucho donde es posible practicar la pesca y diversos deportes náuticos.
Otras localidades relevantes de la comarca como Tauste, al sur o Sádaba, al norte nos abren sus puertas a menos de 25 km. En ellas el visitante disfrutará de un bonito patrimonio fruto de su azaroso proceso histórico. Cabe destacar los testigos romanos en las inmediaciones de Sádaba, nos estamos refiriendo al maravillosos Mausoleo de los Atilios y a los Bañales.
Hacia el este no tenemos que recorrer mucho para volvernos a detener en el municipio de Luna. Sus calles se han transformado en un museo al aire libre, son muchos los elementos patrimoniales que conserva, como por ejemplo la Iglesia de San Gil de Mediavilla o la antigua fortaleza. Pero los atractivos no acaban aquí, sus alrededores se presentan igual de sugerentes con el Castillo de Obano, el Castillo de Yequera y el Monasterio de Monlora.
Ejea pone a disposición del visitante toda clase de servicios como son los diferentes tipos de alojamiento, oficina de información turística, e incluso atractivas rutas a caballo por los alrededores.
Fiestas: En honor a San Juan. Se celebran el 24 de Junio, aunque suelen tener una duración de tres o cuatro días. Éste es el patrón más antiguo de Ejea, pues se constata justo después de la reconquista cristiana.
Desde el primer fin de semana de septiembre hasta terminar el siguiente se llevan a cabo las celebraciones en honor de Ntra. Sra. la Virgen de la Oliva vinculadas a la tradición de las fiestas de la cosecha. Se trata de una festividad muy antigua: al menos desde 1245 la ermita de su nombre tenía dotación de tierras en la villa.
Fiesta del Voto. Conmemoración religiosa devota que los ejeanos repiten cada 14 de enero. Arranca de un hecho ocurrido hace más de doscientos años. Entre 1770 y 1773 Ejea sufrió un brote epidémico que causó un aumento preocupante de la mortalidad, extendiendo el miedo entre la población. Vista esa tesitura y ante la ineficacia de los medios sanitarios de la época, el Concejo General de la Villa pide al Capítulo Eclesiástico que saque en procesión la imagen de la Purísima Concepción. Un 14 de enero de 1773 tuvo lugar dicha procesión rogativa, produciéndose seguidamente la remisión de la epidemia y su práctica finalización. Es entonces cuando los ejeanos, en agradecimiento a la Virgen, instituyeron el Voto a la Purísima, que todavía hoy se conmemora todos los 14 de enero.
Fiestas del Agua, tiene un carácter eminentemente civil y conmemora la extensión del regadío a las tierras ejeanas merced a la construcción del Canal de las Bardenas (1959), se celebra el fin de semana siguiente a Semana Santa.
Gentilicio: Ejeanos
Bárdena del Caudillo
Localidad perteneciente al histórico municipio de Ejea. Se asienta en una planicie a escasos kilómetros de la cabecera del término municipal.
Nos encontramos en una pedanía de nueva creación considerada como barrio de Ejea. Forma parte de los quince pueblos que se levantaron durante los últimos años de la década de los cincuenta por el Instituto Nacional de Colonización. En 1959 fue inaugurado por Francisco Franco.
Su estructura responde a la establecida para esta tipología de localidades, calles rectas cortadas por otras perpendicularmente para formar el conocido plano damero. Todo en torno a una plaza principal y completándose con zonas ajardinadas.
Gracias al regadío destaca la abundante producción de cebada, trigo, pimientos y tomates.
En las inmediaciones la Laguna de Bolaso nos ofrece un contacto directo con la naturaleza, sendo uno de los lugares de la zona propicios para la pesca.
El Bayo
Pequeño pueblo de colonización realizado dentro del Plan de repoblación llevado a cabo en la zona a fines de los cincuenta.
Su estructura urbana sigue la misma línea que la del resto de pueblos de su misma génesis, plano en damero formado por calles paralelas cortadas por otras perpendiculares. El epicentro del pueblo siempre lo compone una plaza central en la que se sitúan los edificios más representativos. Se inauguró en 1959 con gentes procedentes del anegado pueblo de Tiermas debido a la creación del pantano de Yesa, principal recurso de todos estos pueblos de regadío.
El topónimo procede del antiguo asentamiento medieval del siglo XIV conocido como El Bayo o El Vaío. De éste tan solo se conservan algunos restos de entre los que destacan los testigos de dos monasterios de estilo románico del siglo XXIII, uno de monjas y otro de monjes, ambos vinculados con la orden del Cister. A ello hay que unir restos de dos iglesias, un aljibe utilizado como almacén, dos molinos de viento y una necrópolis.
A escasos kilómetros, cerca de estos dos recintos monacales, se levanta Sádaba donde seguimos descubriendo elementos de nuestro pasado romano visitando el maravilloso Mausoleo de los Atilios y los Bañales.
El Sabinar
A orillas del río Riguel en el corazón de Las Bardenas se levanta este núcleo de colonización fruto del Plan de Repoblación llevado a cabo en la década de los cincuenta.
Al igual que el resto de localidades incluidas en este plan, El Sabinar presenta una estructura con una plaza principal donde se levantan la mayoría de los servicios del pueblo, así como las principales edificaciones. En resto de viviendas asoman sus fachadas a calles rectas y paralelas entre sí, cortadas por otras perpendicularmente. Todo ello aderezado con zonas arboladas.
El origen del nombre El Sabinar puede tener origen, según la tradición oral, en la antigua ubicación de un sabinar en el actual asentamiento del pueblo.
A pocos kilómetros del núcleo tenemos dos agradables espacios donde pasar una jornada en contacto con la naturaleza, nos estamos refiriendo al Estanque de Escorón y a la Estaca de Canales.
Farasdués
Pedanía considerada desde 1975 como barrio de Ejea. Ubicada en las orillas de l río con su mismo nombre y junto al Canal de las Bardenas en plena comarca de las Cinco Villas.
Su casco urbano presenta un trazado sin un patrón definido en el que se levantan viviendas que responden a las características propias de la arquitectura popular de la zona. A ello hay que añadir la bella construcción en la que se ubica la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Esperanza. Construcción del siglo XIV realizada en piedra sillar de grandes proporciones, cuenta con una nave, pórtico cubierto con bóveda de crucería estrellada y bella portada renacentista. A los pies, se elevan los tres cuerpos que conforman la torre separados por una imposta y rematados por un chapitel piramidal. En su interior encontramos varios retablos datados entre los siglo XVI y XVIII.
En las inmediaciones podemos acercarnos a la ermita de Santa Orosia o al Pozo Trian y Barranco y Cantera Mesa. Esto últimos se han transformado en espacios improvisados para la práctica de algunos de puentes como el barrranquismo aprovechando el salto de agua en el pozo.
También encontramos los lavaderos o Tintes romanos, construcciones romanas comunicadas por unos pequeños canales destinadas al tinte y al lavado de ropas. Este atractivo conjunto romano lo completa el denominado Bustum Romano de San Jorge, estructura funeraria datada en el siglo I d.C.
En los días soleados podemos disfrutar de la naturaleza acercándonos al próximo embalse de San Bartolomé, en la margen izquierda del río Arba de Luesia.
Fiestas: Se celebran las fiestas patronales en honor a San Antonio de Padua, en el mes de agosto entre los días 10 y 15, coincidiendo con el día de la Virgen de Agosto. El primer sábado del mes de junio, en honor de la patrona del pueblo Santa Orosia, se celebra una romería a la ermita. A finales del mes de septiembre, se celebra el derribo del árbol (mayo) colocado durante las fiestas patronales.
Pìnsoro
Asentado en una de las zonas más occidentales de las Cinco Villas en plenas Bardenas de Sádaba. Forma parte del conjunto de localidades creadas bajo el amparo del antiguo Instituto Nacional de Colonización en la década de los cincuenta para la repoblación de la zona a partir de la implantación de tierras de regadío.
El pueblo se estructura con las mismas premisas que el resto de núcleos de colonización. Cuenta con una red de calles paralelas cortadas por otras perpendiculares paralelas entre sí. Una plaza central actúa como eje distribuidor elevándose las edificaciones más sobresalientes de la localidad.
En las inmediaciones nos encontramos con el conocido Lagunazo de Moncayuelo, atractivo espacio natural en el que pasar una apacible jornada estival al aire libre.
Rivas
Es una de las pedanías anteriores al Plan de Colonización llevado a cabo por el IRIDA durante la década de los cincuenta. Sus perfiles se levantan a orillas del río Arba de Luesia en una llanura al norte de la cabecera del término municipal.
De su entramado urbano, formado por viviendas de carácter popular, destaca la Iglesia parroquial con triple advocación, San Miguel Arcángel, Virgen de los Ángeles y Nuestra Señora de la Visitación. El templo de origen románico, ha sufrido numerosas modificaciones que han cambiado su aspecto casi por completo. Conserva varios retablos de claras líneas neoclásicas, las imágenes de los dos patrones de Rivas, San Victorián y la Virgen de los Ángeles, además de una interesante arqueta datada en el siglo XVI.
Fiestas: Fiesta del Árbol, en la que los mozos plantan un chopo untado con grasa, con un trofeo en su copa para el que logre alcanzarlo.
Santa Anastasia
Pequeña localidad ubicada a escasos kilómetros de Ejea perteneciendo al grupo de pueblos de colonización creados en la década de los cincuenta con motivo de la repoblación de la zona, convirtiendo los terrenos de secano en regadío gracias a construcción del embalse de Yesa, ubicado en las Altas Cinco Villas.
Su curiosa estructura urbana responde a las características propias de estas localidades, plano en damero formado por calles rectas con viviendas de una o dos alturas, zona arbolada y plaza central porticada en la que se encuentran los principales servicios para la comunidad.
Valareña
Cerca del Barranco con su mismo nombre se levanta este pueblo de colonización creado dentro del Plan de Riegos de Bardenas-Alto Aragón llevado a cabo por el Instituto Nacional de Colonización a mediados de los cincuenta y poblados a partir de 1959.
Si nos adentramos en su centro urbano apreciamos una estructura idéntica a las del resto de pueblos de colonización. Se trata de un plano recto formado por vías rectas que se son atravesadas por otras idénticas teniendo como eje vertebrador una plaza central donde encontramos los servicios elementales para la población. Son formaciones curiosas que forman parte de la historia social del Aragón hablándonos de una época dura para estas zonas rurales que vieron con gran optimismo la conversión de sus campos de secano a regadío.
Más información:
© Prames
- Colección Rutas CAI - Nº 44 Cinco Villas Edita CAI – PRAMES.