Comarca de Aranda
La comarca del Aranda recibe el nombre del río que la atraviesa y se halla situada entre la de Calatayud y la provincia de Soria, limitando con el Campo de Borja, Somontano de Moncayo y Valdejalón, enmarcada por las estribaciones del Sistema Ibérico y atravesada por los valles de los ríos Isuela y del propio Aranda, que se unen poco después de abandonar la comarca para desembocar conjuntamente sus aguas en el Jalón. A la vera de estos dos modestos ríos crecieron al mayor parte de los núcleos de población.
Es un territorio montañoso al que la diversidad de sus rocas dota de una amplia policromía. La agricultura se refugia en las estrechas vegas regadas.Tiene su capital en Illueca y está formada por los municipios de: Aranda de Moncayo, Brea de Aragón, Calcena, Gotor, Illueca, Jarque, Mesones de Isuela, Oseja, Pomer, Purujosa, Sestrica, Tierga, y Trasobares. . Todo ello en una extensión de algo más de 561 Km. 2 y con una población de unos 7.992 habitantes.
Antaño fue tierra de tradición minera, las minas de hierro de Tierga o las de Calcena así lo demuestran, sus ruinas nos muestran la importancia que debió tener en su momento. Asímismo la abundante lana dio origen a numerosos telares. Hoy ambas prácticas están en desuso.
Gracias al embalse de Maidevera se dispone de agua para el regadío. Aún así la agricultura queda en un plano secundario, la orografía nunca facilitó esta posibilidad.Siendo la industria del calzado lo más relevante para la economía de la comarca. Esta industria de indudable raigambre árabe y que ha servido de estabilizador para la población, se sitúa sobre todo en Illueca y en Brea de Aragón, donde podemos visitar su Museo del Calzado, un espacio dedicado a la historia, las tradiciones y la cultura de Brea y de la Comarca del Aranda, desde el punto de vista de la artesanía y la industria del calzado.
Esta comarca posee un gran patrimonio natural, como es el caso de la Sierra de La Virgen, alineación montañosa de gran entidad, integrada por materiales paleozoicos. Situada al oeste de la provincia de Zaragoza, se encuentra dentro de los valles del Aranda, el Ribota y el Jalón y es además lugar de paso para la GR 90 que atraviesa todo el Sistema Ibérico. Las 300 hectáreas de alcornoques de Sestrica son algo único en la región. Y aunque el suelo ha sufrido una gran deforestación, encontramos bosques de robles, carrascas, pinos, acebos entre otras especies, en las proximidades del Moncayo.
En cuanto a patrimonio cultural la zona es rica en centros urbanos de gran interés turístico como el de Aranda de Moncayo de raigambre árabe o castillos - palacio como el que poseía la familia Martínez Luna, condes de Morata en Illueca, y que es el lugar en el que nació Benedicto XIII, más conocido como el Papa Luna. Dicha fortaleza que ha sido recientemente restaurada, recuperando todo su esplendor. Data del siglo XIV y originalmente fue fortaleza mudéjar, sufrió importantes transformaciones en los siglos XVI y XVII que le dieron el imponente aspecto que aún hoy conserva.
Cabe resaltar Mesones de Isuela, población en la que destaca su imponente castillo alzado sobre un crestón de cuarcita, siendo una de las fortalezas más atractivas y mejor conservadas de todo Aragón. Se trata de un castillo - palacio levantado en el siglo XIV y perteneciente a los Luna. De planta rectangular y seis torres cilíndricas, cuenta en su capilla con una techumbre mudéjar de extraordinario interés.
En torno a la figura del Papa Luna se ha creado la llamada Ruta del Papa Luna organizada por la Diputación Provincial de Zaragoza y que recorre las localidades de: Ricla, Mesones de Isuela, Illueca y Brea.
Tanto Jarque como Sestrica tienen una intensa actividad agrícola, a los tradicionales almendros, olivos y frutales se le une otra importante actividad surgida hace relativamente poco, los viveros. En ambas poblaciones podemos pasear por sus calles arracimadas a los pies del castillo y disfrutar de magníficas vistas. Y en esas mismas localidades hubo una singular tradición alfarera, en la que se daba a cántaros y tinajas una forma característica y distinguible de las de cualquier otro alfar, produciendo unos recipientes de barro muy cotizados en la actualidad por los coleccionistas.
También existe una gran actividad agrícola en Gotor, en el que se impone el viejo convento de la Consolación, una gigantesca construcción de piedra rojiza que se alza tras el conjunto urbano. El caserío de Gotor es grande y apretado, con callejas laberínticas, que hablan de un pasado antiguo.
Tanto en Calcena como en Pujurosa la emigración ha hecho fuerte mella, pero ambos enclaves aún conservan muchos elementos que merece la pena visitar. En la ladera de Calcena cerca de las viviendas se abren docenas de bodegas que forman un verdadero poblado troglodítico, las pizarras rojizas dan tono al caserío, éstas y la iglesia dotan al conjunto de gran belleza. En Pujurosa el caserío se levanta desafiante entre dos barrancos, cerca del pueblo también en un escarpe se levanta una ermita gótica, ofreciendo una bella panorámica del entorno.
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