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El Ebro y sus riberas (Ribera Alta y Ribera Baja) | 4 días | Naturaleza
Laguna de la Playa y salada del Rebollón, Sástago
 
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Continuamos nuestro viaje por las comarcas del curso medio del Ebro, acercándonos a uno de los espacios naturales más significativos de la Ribera Baja: las lagunas saladas de Sástago.

Al tratarse de un conjunto constituido por casi un centenar de lagunas, elegimos para hoy un recorrido que nos llevará a conocer dos de las más significativas: la laguna de la Playa y la salada del Rebollón.

Para llegar a ellas saldremos de Sástago en dirección a Escatrón y nada más cruzar el río tomaremos el desvío que parte a nuestra izquierda (A-2105) en dirección a la localidad monegrina de Bujaraloz. Una buena opción es acercarnos a estas áreas en verano, pues las saladas aparecen secas, mostrando el duro entorno al que las especies deben adaptarse para sobrevivir. Además, si la hora de nuestra visita coincide con el amanecer, podremos observar la enorme cantidad de aves esteparias que hace de las saladas un paraíso ornitológico.

Llegaremos a una bifurcación en la carretera: el camino de la izquierda conduce a la salina del Rebollón y a la localidad de Alborge; el de la derecha a la laguna de la Playa. Ahora tomamos el de la derecha, después regresaremos para visitar la otra salina.

Cuando parece que la comarca se acaba, casi en el límite con Los Monegros, hallaremos al desvío de la laguna de la Playa a nuestra derecha, entre los puntos kilométricos 21 y 22. Al encontrarse el desvío en una curva y no existir buena visibilidad, podemos tomar como referencia para hallarlo, la casa de la Salina. A través de una pista que seguiremos durante unos 500 metros, llegaremos a las ruinas de la casa de la Salina, aunque es conveniente aparcar el coche un poco antes si es época de reproducción para no molestar a las aves.

Bajando por la ladera llegamos a una explanada en la que se yergue un solitario marco de madera y una puerta, que marca la ubicación de un aljibe. Éste siempre presenta agua roja, debido a la abundancia en ella de un crustáceo (Artemia partenogenética) que podemos observar si tomamos una muestra de agua en un recipiente.

Tras visitar esta salina, la mayor de todo el conjunto, regresaremos hasta el cruce nombrado anteriormente y tomaremos el desvío contrario, en dirección a la salina del Rebollón. Poco más de dos kilómetros después encontraremos, a la izquierda, la depresión que marca el lugar donde se ubica la salina. No existe ningún camino hasta ella, por lo que, tras dejar el vehículo al borde de la carretera, deberemos caminar tomando como referencia una sabina de buen tamaño que encontraremos en la llanura cultivada.

No olvidemos realizar una visita correcta a estas salinas, respetando no sólo las lagunas en sí sino los campos que las circundan, y abandonando el paraje sin dejar ninguna huella que revele nuestra estancia.


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